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Lectura añadida el: Martes, 01 de Febrero del 2011 - Ha sido leido: 4218 veces

El Tarot está compuesto por setenta y ocho cartas que son: los Arcanos Mayores (o grandes secretos) y los Arcanos Menores (o pequeños secretos), y en realidad nadie conoce su verdadero origen; como tantos otros misterios. Los historiadores, escritores y ocultistas practicantes inventaron varias raíces históricas tenidas de sus propias visiones personales.
Pero se sabe que en la antigüedad existían, tanto en la India, como el Lejano Oriente, unos mazos de cartas místicas numeradas que probablemente llegaron a Europa de la mano de los caballeros templarios durante y después de las Cruzadas hacia Tierra Santa. También se ha sugerido que los gitanos provenientes del Lejano Oriente introdujeron el tarot en Europa durante la Edad media.

Casi todas las fuentes de información coinciden en que los primeros mazos del tarot aparecieron en Europa a principios del Siglo XIV, aparentemente como resultado de la fusión de unas cartas italianas de cuatro palos y el grupo de veintidós Arcanos Mayores, cuyo origen continúa envuelto en el mito y el misterio.
Las imágenes del Tarot también se vinculan con el "arte de la memoria", un sistema de memorización inventado por los griegos con el fin de grabar imágenes en la mente y crear una asociación simbólica.
En realidad nadir conoce el origen de la palabra "tarot". Algunos sugieren que deriva del nombre del dios THOTH, deidad egipcia de la magia y las palabras.

Otros consideran que su origen es claramente hebreo o que se trata de una deformación del término TORAH, el libro hebreo de la ley. Pero también existe quien asegura que podría tratarse de un anagrama de "rota", vocablo latino que significa "rueda". A pesar de que no se trata estrictamente de un anagrama, tanto la "t" que le falta como la posterior incorporación de una "t" aportan otra pista para solucionar el enigma que encierra en sí mismo.

El siglo XlX presenció un resurgimiento del interés por lo oculto, la magia y el misticismo esotérico, y durante dicho período, el tarot se extendió desde su hogar adoptivo en Europa hasta Norteamérica y otras partes del mundo. El cabalista y filósofo Eliphas Levi consideraba que las raíces del tarot se remontaban al sagrado alfabeto enoquiano de los hebreos, y creía también que el tarot no necesariamente predecía sino que revelaba un conocimiento profundo a los sabios.
Las actitudes sociales del finales del siglo XlX crearon una distinción entre adivinación y predicción (que aún persiste en algunos círculos sociales); en principio, la adivinación quedaba quedaba reservada para la élite seria e intelectual que codiciaba la sabiduría, mientras que la predicción era considerada un forma barata de hacer dinero timando a mujeres y a las bajas clases sociales en general.

El mazo del Tarot de Marsella, es universal y continúa siendo uno de los más populares en la actualidad e integra imágenes originales.